El gobierno de Chile
afronta un posible desborde de violencia indígena en el sur del país
que derivaría en un movimiento insurgente, lo cual afectaría al país a
nivel internacional, afirmó hoy el analista Guillermo Holzmann.
En
entrevista, el catedrático universitario señaló que recientes ataques
perpetrados por organizaciones indígenas en el sur de Chile ponen al
Ejecutivo en el dilema de reconocer un brote insurgente o afrontar la
situación como delincuencia organizada.
"La definición de la
situación es clave para aplicar las medidas judiciales, de
inteligencia, de contención y represión y políticas, frente al desafío
a la autoridad, la legislación y la propiedad en la zona en conflicto",
señaló el especialista.
Holzmann subrayó que si el gobierno no
define más claramente el carácter de la situación de violencia
protagonizada por comandos indígenas mapuches armados se enfrentará a
una dura postura interna de agricultores y de la oposición de derecha.
Estos
sectores ya están pidiendo una actuación más decidida y eficaz de los
servicios policiales y de inteligencia, mientras una asamblea de
propietarios agrícolas demandó que se haga respetar el Estado de
derecho "y se termine con la impunidad de los grupos terroristas".
Organizaciones
mapuches protagonizaron en los últimos días violentos ataques a
propietarios de grandes extensiones de tierra en el sur del país, sin
que las autoridades hayan podido detener esas acciones y detener a los
líderes del movimiento.
La presidenta de Chile, Michelle
Bachelet, reconoció la gravedad del asunto y condenó la violencia, como
el ataque incendiario del pasado fin de semana a la propiedad del